Exiliados cuentan cómo cambiaron sus vidas desde el 2018

A dos años desde que inició la masacre de abril, donde un centenar de jóvenes fueron asesinados, agredidos, masacrados y otra gran cantidad encarcelada y torturada por agentes de la policía en […]
12:40 pm
23/04/2020

A dos años desde que inició la masacre de abril, donde un centenar de jóvenes fueron asesinados, agredidos, masacrados y otra gran cantidad encarcelada y torturada por agentes de la policía en las cárceles de Managua, defensores de derechos humanos que cargan en sus maletines casos documentados de los cientos de ciudadanos a los que el gobierno de Daniel Ortega, irrespetó sus derechos, concuerdan en que sus vidas como personas cambiaron.

Exiliados:«Se necesita demandar un estado de derecho, que cese la persecución política y justicia para las victimas»

Dos defensores de los derechos humanos quienes sobrellevaron los días más crudos de la crisis de abril 2018 que se fueron al exilio por sus seguridad, y una madre de familia que tuvo que aceptar que uno de sus hijos se fuera al exilio para salvaguardarse, describen cómo cambiaron sus vidas desde aquella masacre al pueblo de Nicaragua, en fechas que ahora marcan la historia.

Desde antes de 2018, la policía ya negaba las actividades feministas y denuncias que realizan las mujeres para frenar la violencia machista, cada ocho de marzo y 25 de noviembre, días honorables para expresar demandas de no más impunidad a los abusos contra las mujeres.

Puede ver: Protestan en Matagalpa

Vanessa Cortez, es defensora de derechos humanos, recuerda que, “La policía constantemente nos cambiaba los recorridos de nuestras marchas, ponían a antimotines mujeres para golpearnos y hacernos retroceder, evitando que exigiéramos no más impunidad a nuestros derechos”.

En medio de toda la lucha que llevan las mujeres durante décadas, la sociedad empezó a sumarse a exigir respeto a sus derechos humanos que durante años los distintos gobernantes de Nicaragua, han reprimido, «Después de 2018 esa represión que vivimos como mujeres organizadas entre otros sectores se generalizó a todo el pueblo y, fue como un despertar «.

Yáder Valdivia, empezó en el centro nicaragüense de derechos humanos, (CENIDH) sede Matagalpa, con la documentación de los casos de los muchachos y muchachas de abril que sufrían la represión del gobierno durante los días más fuertes de la crisis política y económica.

Valdivia, recuerda haber atendido a un centenar de familias que reportaban a sus hijos e hijas desaparecidas y muchos reprimidos y torturados, cuando eso parecía ser lo peor, aparecían nuevos casos con hechos aún más desgarradores. Aquellas escenas le cambiaron la vida, «Cuando pensabas que habías escuchado todo, salía un caso peor, casos de tortura, detención ilegal, desaparición forzada».

Desde 2018, el gobierno quitó la personería jurídica del CENIDH y aunque algunos continuaron trabajando con su representante y directora Vilma Núñez, otros decidieron irse al exilio por la persecución selectiva a algunos abogados de ese centro.

Valdivia y algunos colegas suyos que también trabajaron en el centro nicaragüense, se exiliaron en el vecino país de Costa Rica y dieron apertura a una organización no gubernamental donde están recepcionando los casos de las víctimas de abril en ese país, el reconocido Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca +.

Valdivia documenta la memoria histórica en el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca + “Para que en Nicaragua pueda haber justicia que es lo que gritaba la gente en las calles, cada vez que salía a las marchas las cuales fueron reprimidas cada una de ellas”, dice el abogado exiliado en Costa Rica.

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Otra de las denuncias que están documentando y exigiendo al gobierno, es que respete el derecho y responsabilidad a la salud pública respecto al nuevo coronavirus, donde Daniel Ortega no ha dirigido ninguna alerta o llamado a la protección frente a la pandemia.

Una madre, que tuvo que soportar el exilio de su hijo por la inseguridad que hay en Nicaragua, cuenta cómo se siente al saber que tuvo que separarse de él. Ya son dos años que no conviven, «Estamos conscientes del dolor de cada madre, las madres que tenemos hijos en el exilio sabemos que nuestro dolor es menos en relación a las que han perdido totalmente a sus hijos».

Las madres de las víctimas de abril y de quienes decidieron irse al exilio obligadamente, han denunciado y demandado que haya mejores acciones en un país donde hay escasez de oportunidades y respeto a los derechos humanos, «Se necesita demandar un estado de derecho, que cese la persecución política y justicia para las victimas».

Mantener una postura firme es necesario y cultivar una cultura diferente sin pregonar mentiras. Intentar cambiar el pueblo, que las y los exiliados regresen a Nicaragua incluyendo su espíritu de lucha, recomendó la madre de un joven exiliado.

Los entrevistados y entrevistadas concuerdan en que seguirán denunciando las violaciones de derechos humanos, para que en Nicaragua no haya más impunidad, olvido e injusticias. “Seguimos diciendo que no haya más represión, exigimos la salida del dictador Ortega, queremos un cambio de raíz desde Nicaragua”, exige Vanesa Cortez.

Hasta la fecha, según organismos de derechos humanos internacionales como la Comisión Interamericana de derechos humanos (CIDH), hay más de 328 civiles asesinados en el contexto de la crisis iniciada desde 2018, y más de 100 mil nicaragüenses han huido al exilio, mientras que en las cárceles se registraron más de 700 presos políticos, donde actualmente se cuentan solamente 75 protestantes encerrados en Managua, pero el número aumenta cada día.


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