Recorrerán américa en bicicletas haciendo escala en Nicaragua

Aventuras, pasiones y aprendizajes en américa, es lo que recibe Happy Family Biocycling, originarios del pueblo de Revine Lago, 70 kilómetros al noreste de Venecia, Italia; quienes hicieron escala en el país […]
11:06 am
31/01/2020

Aventuras, pasiones y aprendizajes en américa, es lo que recibe Happy Family Biocycling, originarios del pueblo de Revine Lago, 70 kilómetros al noreste de Venecia, Italia; quienes hicieron escala en el país centroamericano, Nicaragua, en enero de este 2020 luego de partir un viaje desde la Patagonia, al sur de Argentina, en sur américa.

“Somos una familia de Italia que venimos desde hace cuatro años desde el sur de argentina en bicicleta con nuestras hijas”, describe Alberta Spinazzé pareja de Sebastien Bellet Grava, y madre de dos hijas, Anna y Angela Bellet Grava entre las edades de diez y doce años respectivamente que también son parte de la aventura.

En ese camino desde el país suramericano, la familia ha descubierto la producción orgánica a través de agricultores que trabajan con comercio justo.

También han compartido experiencias con grupos indígenas de distintos países del sur. “Hemos mezclado un poco los ingredientes y pasiones de los dos, hemos decidido hacer un viaje de forma responsable. Es un gran reto, no es una carrera”, cuenta Sebastien Bellet mientras describe el gusto de haber emprendido el viaje con su familia nuclear.

“Todo empezó con un sueño de salir de la rutina. Empezar a decir que se puede viajar en familia y de rendir nuestras vidas”, relata Bellet, aunque reconoce que muchos les criticaron negativamente indicando que se necesitaba mucha plata (dinero) y era imposible salir con niños, que no era seguro, pero “hemos enfrentado con responsabilidad cada aspecto. No pensábamos viajar tanto así sinceramente, si no fuera por el hecho de vivir bien, por eso hemos decidido seguir más al norte”.

Entre los 280 y 290 kilos es el peso que lleva Sebastien en su bicicleta cada vez que emprende viaje, él cuenta como ha sido su desplazamiento antes de llegar a Matagalpa, donde hoy se encuentra con su familia y se encamina al vecino país de Honduras y posteriormente a los países del norte de América finalizando en California, «El mismo hecho de viajar en bicicleta nos ha acercado a las culturas. Aunque andar en bicicleta es duro siempre llega la recompensa, que es poder convivir con la gente».

Antes de iniciar estas expediciones, Sebastien Bellet trabajaba en una empresa de producción en distribución de productos orgánicos y tenía la pasión de hacer viajes de aventuras. Algo que ahora lo ha conseguido. ¿Cuál es el sentido del vivir y hacia dónde vamos?, fue la pregunta que lo hizo reflexionar hace años y su respuesta fue motivo de este gran viaje.

Por su parte, Alberta Spinazzé, estudió Cooperación por el desarrollo en el ámbito rural, en Italia. En un organismo de ese país trabajaba promoción y venta de productos de comercio justo, pero al igual que Sebastién, coincidieron en las pasiones de viaje y crearon este proyecto “Biocycling american” para descubrir culturas, tradiciones y ver cómo se trabaja la producción agrícola orgánica desde el campo.

«Hemos tenido la oportunidad de cosechar cacao, café, de cargar la panela en la espalda», Spinazzé asegura que de esta manera cumplen su objetivo de acercar a otras personas a estas temáticas, así como las empresas a los productores, «Sino fuera por estos pequeños proyectos, estas pequeñas cooperativas que luchan no podrían aguantar la competencia de las transnacionales, otra forma de apoyarles, es comprar sus productos».

Para la pareja aventurera, es importante conservar los productos orgánicos y tener cuidado con los empaques que se usan, lo que más les ha gustado de Nicaragua es su gente, pero “algo que nos impactó fue ver tanta basura”, especificó la mujer indicando que se deben querer los propios territorios.

Hasta ahora, no ha habido problemas con las zonas fronterizas de cada país, pero si hay nerviosismo en la organización colectiva. Ambos aventureros han reconocido que desde afuera (del país) hay comentarios que les han puesto en alerta debido a los conflictos sociales y grupos delincuenciales de cada país americano.

“Hasta ahora en Centroamérica, es el país que más nos está gustando. Así que gracias a todos los nicaragüenses”, destaca la familia.

El tres de febrero, Ángela Bellet (su hija mayor) cumplirá doce años y esperan los cumpla en Nicaragua por lo que estarán dos semanas más en el país. Una vez en Nicaragua, la familia reconoció que las ciudades más turísticas; como Granada, León y Ometepe han sido gustosas. Su llegada a Matagalpa ha sido parte de una invitación amistosa y esperan viajar hacia la ciudad vecina de Jinotega saliendo por la frontera de Honduras rumbo a norte américa hasta llegar a California.

De toda la aventura en familia, “lo más bonito es compartirlo con mi esposo y con las niñas. No hubiese sido bonito compartirlo con ellas sin haberlas traído” cuenta Alberta Spinazzé. Consigo cargan todo lo necesario para acampar y corren el riesgo de obtener suerte para pasar la noche en cualquier sitio de Latinoamérica.

“Cuando mis niñas se despiertan en la mañana y nos hacen la sonrisa, no sé, son pequeñas cosas que nos unen. Es tan fuerte y gracias a este viaje porque tenemos el tiempo para vivir con ellas”, expresa Sebastién Bellet agradecido con la vida.

 “Estar en familia es lo que más nos ha gustado, porque antes nos llevaban a la escuela y ellos al trabajo, era diferente”, cuentan apesaradas las niñas quienes poseen su propio negocio de pulseras, mismas manualidades aprendidas en Granada-Nicaragua, Chile y Cartagena- Colombia. Anna y Angela Bellet Grava cuentan que, «Hacemos estas pulseras para ahorrar para el futuro, también porque nos relaja».

Anna y Angela Bellet Grava

Los ingresos vienen desde pequeños ahorros, la venta de pulseras (un negocio de las niñas) y donaciones que hace la gente desde las redes sociales a la cuenta Happy Family Biocycling, voluntariamente. También son motivación para otras personas que desean viajar. A pesar de todo el viaje, Alberta, madre de las niñas, reconoce que en ocasiones se ha preguntado ¿qué estoy haciendo?… ¿perdiendo mi tiempo con esta bicicleta?, reflexiona, pero al final la gente les motiva con sus buenos deseos.


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